terça-feira, janeiro 03, 2017

Córdoba, aún y siempre...

Hay un lugar gigante donde duermen “los gigantes de piedra”. Quizás no sabrás de qué estoy hablando… Tienes que acercarte a las montañas de Córdoba. 

¡Hay magia en este lugar!  Gente sentipensando la vida y la conexión con el territorio, gente que me ha enseñado a reconocer la magia sobre todo hacia adentro. Hay muchos detalles sobre cómo yo llegué a este lugar. Y no es que no son importantes estos mismos detalles, pero dejo que ellos esperen otras oportunidades para salir al aire. Apenas te cuento que todo ha empezado en una mágica cascada en la Amazonía ecuatoriana. De ahí, poco más de un año después, llego a Córdoba, buscando disfrutar de la magia que, desde lejos, me han anunciado por varios meses. ¡Qué autoengaño! Uno busca en el destino las razones para su caminar. En Córdoba, la tierra de los abrazos largos, yo descubrí que el destino es uno mismo.  Una misma: ¡Yo! Así que hablo del camino para hablar de mí. No en un sentido egocéntrico, sino que yo encuentro por donde me vaya generosxs maestrxs y reflejos hermosos de mis limitaciones y potencialidades.

Estuve en Córdoba poco más de una semana durante el mes de diciembre, al inicio de mi ruta cósmica decolonial de des-aprendizaje. ¡Lo siento como si hubiera estado allá por algunos meses!

Recomendación para esta lectura... "Metamorfosis Ambulante", de Raul Seixas. 

Me presenté a la gente cantando esta música... en este entonces yo no sabía todo lo que cambiaría en pocos días... ¡Y sigue cambiando!

“Mágico Ensueño”
La gente que vive este sueño-realidad se refiere al lugar como ‘El mágico’. Por veces me pareció que hablaban de un Sujeto mismo, con sentimientos y vida propia. De hecho, así es, especialmente si pensamos en la naturaleza como "sujeto de derechos", tal cual la Constitución del Ecuador (mi destino al final de este viaje). 

"El Mágico lo hace por sí solo” – me ha dicho uno de sus ‘guardianes’, explicando como el lugar interactúa, sanando y sorprendiendo la gente que se acerca. Son muchas las conexiones posibles. Todo tiene que ver con la apertura de uno para los secretos del lugar. A lo largo del último año, han llegado varias personas para con-vivir algunos días entre los campos, ríos, piedras y energías del 'Mágico', un lugar "para que se pueda encontrar cada uno consigo mismo" - palabras de Jonathan Epelman, uno de los "guardianes" del lugar. 

Llegando a la casita – una construcción hermosa llena de adornos y pinturas encantadoras –  inscripciones coloridas nos invitan a abrir el corazón y desarmarnos para recibir o reconocer la abundancia, la magia, la perfección de todo en el momento presente. “Todo es perfecto” – me decía repetidas veces otro guardián del 'Mágico'. Busqué sentirlo. 

Estamos tan acostumbrados a vivir patrones de escasez que llegamos frente a un espacio como éste y nuestra primera reacción tal vez sea: "¿Qué estoy haciendo en este lugar en el medio de la nada?" Ocurre que la magia fluye de poco a poquito, hasta que percibimos que estamos en el medio del todo, de la abundancia natural, aunque disfrutando de una tranquilidad densa, con procesos íntimos, profundos y metidos en una fuerte movida. O sea, no se trata para nada de un fugere urbem parnasiano.

Cuándo cae la noche…
Evitamos prender la luz en el ‘Mágico’. La propuesta es acercarse más de los tiempos de la “naturaleza” - ésta que nombramos como si fuera algo externo a nosotrxs mismxs. Bien, cuándo cae la noche, prendemos velas y los sentidos del cuerpo, más allá de la visión. Los más distintos olores habitan la casa del ‘Mágico’ y sus alrededores. Con suerte, puedes compartir el espacio con una masajista no profesional como Juli, quién empieza a arriesgarse con codos y deditos muy hábiles en el arte de tocar el otro. 

Hay miles de sensaciones para seren exploradas en el Mágico. Pero, ¡ojo! nada está garantizado. Todo está abierto a las indefiniciones de cada momento y vibración. 

Para acordarme con cariño: luz de velas, vino y pizza. (Pizza artesanal, preparada junto a la chimenea, con fueguito y amor.); cantar “Metamorfose ambulante” pelos campos acompañada del ruido del viento que sopla fuerte; hacer la terapia del grito dejando escapar el eco de mi propia voz en el medio de la nada – es decir, ¡en el medio del todo! -; meterme en el agua sintiéndome agua, fluyendo, adaptándome y agrietándome por caminos desconocidos… Estas son algunas de las muchas experiencias que traigo en mi equipaje. 

Yo llegué al ‘Mágico’ con miles de expectativas. Salí transversalizada por miles de encuentros. Encuentros con mujeres hermosas: Juli, Mar, Vir, Sofi, Jimi, Maru, Assi ¡Un festival de apodos y de energías femeninas! Les agradezco por la posibilidad de compartir en/con el espacio. Además, encontré mis sueños atrapados en la realidad. Encontré la mujer que soy y que quiero ser. Encontré mis sombras y les saludé con una linda sonrisa de gratitud. 

¡A seguir serpenteando!

Nota: Bajar la montaña suele ser un complejo regreso a los tiempos apurados, a la vida de semáforos y plazos. Así que, bajes con tranquilidad, pues ‘El mágico’ nos invita a vivir la mágica entre las curvas sinuosas de la vida misma – e incluso al nivel del mar. Amando, aún y siempre, "más allá de la forma".  

Nota2: Palabras son insuficientes para describir 'El mágico', pero sigo intentando...

Más informaciones:
Facebook – “Mágico Ensueño”. 







 Los hermanos Epelman (guardianes del 'Mágico') y yo.


Fotografias/Crédito: Marina Jasmin (Facebook: Marina Del Mar)


Naturaleza, arte y harina... Todo al horno, ¡y está lista la receta! 



Cocina artesanal: amor y harina. 





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